Muchos profesionales de un oficio detectan con el tiempo que sus propios clientes piden trabajos relacionados que hoy tienen que derivar a otro profesional. Ampliar el negocio a esa especialidad complementaria puede ser una oportunidad de crecimiento sin necesidad de captar clientes completamente nuevos.
Empezar por lo que ya piden los clientes actuales
La forma más segura de elegir en qué especializarse es fijarse en qué trabajos relacionados piden con más frecuencia los clientes existentes, en lugar de adivinar qué demanda podría existir en el mercado general sin datos reales propios.
Formarse antes de ofrecerlo, no aprender sobre la marcha con el cliente
Cursos específicos, certificaciones necesarias según el trabajo, y en muchos casos colaborar como ayudante con un profesional ya establecido en esa especialidad antes de ofrecerlo de forma independiente, reduce el riesgo de dar un servicio de calidad inferior mientras se aprende.
Compaginar sin descuidar el negocio principal
Introducir la nueva especialidad de forma gradual, primero como servicio complementario ocasional y no como sustitución del oficio principal, permite validar la demanda real sin arriesgar los ingresos que ya generaba el negocio original.
Comunicarlo a los clientes existentes
Avisar a la cartera de clientes actual de que ahora se ofrece también este nuevo servicio suele generar los primeros encargos de la nueva especialidad, aprovechando la confianza ya construida en el oficio principal.
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