Elegir entre termo eléctrico y termo de gas no es solo una cuestión de gusto: cambia la instalación necesaria, el espacio que ocupa y quién puede instalarlo.
Termo eléctrico: instalación más sencilla
El termo eléctrico solo necesita un punto de agua y un circuito eléctrico independiente con su propio magnetotérmico, sin salida de humos ni toma de gas. Es la opción más fácil de instalar en reformas donde no hay acometida de gas, aunque su coste de funcionamiento por litro calentado suele ser mayor que el del gas.
Termo de gas: necesita salida de humos
El termo de gas requiere acometida de gas, y en la mayoría de modelos actuales (estancos, de tiro forzado) también salida de humos al exterior, lo que condiciona dónde puede ubicarse. A cambio, suele calentar el agua más rápido y con menor coste de funcionamiento donde el gas es más barato que la electricidad.
Capacidad según los puntos de consumo simultáneo
Además del tipo de energía, hay que dimensionar la capacidad: un termo de 50-80 litros suele bastar para una vivienda de 1-2 baños con uso normal, mientras que viviendas con varios baños o alta demanda simultánea (ducha y lavadora a la vez) pueden necesitar 100 litros o más, o plantearse una caldera mixta en lugar de un termo independiente.
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