Forrar una pared existente con un trasdosado de pladur es, en muchos casos, más rápido y menos invasivo que picar y rehacer el paramento, y merece explicarse al cliente como alternativa antes de proponer obra mayor.
Cuándo conviene un trasdosado
Es la solución habitual para mejorar el aislamiento térmico o acústico de una fachada o medianera sin tocar el exterior, para ocultar instalaciones nuevas de electricidad o fontanería sin picar rozas profundas, o para corregir un paramento con acabado irregular sin necesidad de enlucir de nuevo.
Trasdosado directo o autoportante
El trasdosado directo (placa pegada con pasta adhesiva) ocupa muy poco espacio pero no admite aislamiento grueso ni instalaciones detrás. El trasdosado autoportante (con estructura de perfilería separada de la pared) permite meter aislamiento de mayor espesor e instalaciones completas, a cambio de restar algo más de espacio a la estancia.
Cuánto espacio se pierde
Un trasdosado directo resta apenas 1-2 cm por el grosor de la placa y la pasta adhesiva. Un trasdosado autoportante con aislamiento resta normalmente entre 4 y 8 cm, una cifra que conviene comunicar al cliente antes de empezar, sobre todo en estancias pequeñas donde cada centímetro cuenta.
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