Antes de presupuestar una reforma, conviene aclarar al cliente qué tipo de licencia necesita, porque el trámite condiciona tanto el plazo de inicio de obra como el coste administrativo del proyecto.
Obra menor: trámite más ágil
Se considera obra menor la que no afecta a elementos estructurales ni cambia la distribución esencial de la vivienda: cambios de acabados, sustitución de instalaciones sin modificar su trazado principal, o reformas de baño y cocina sin tocar estructura. El trámite suele resolverse con una comunicación previa o licencia simplificada, con plazos de tramitación cortos.
Obra mayor: cuando hay cambios estructurales
Se considera obra mayor cuando hay modificación de estructura (apertura de huecos en muros de carga, ampliación de superficie), cambios sustanciales de distribución que afectan a varias estancias, o intervenciones que requieren proyecto técnico firmado por arquitecto. El trámite es más largo y puede requerir dirección de obra durante la ejecución.
Por qué no conviene "empezar sin esperar la licencia"
Comenzar una obra que requiere licencia antes de tenerla concedida expone al cliente a sanción y, en el peor caso, a la obligación de deshacer lo ejecutado. Aunque suponga esperar, dejar claro en el presupuesto que la obra no empieza hasta tener la licencia correspondiente protege tanto al cliente como al profesional.
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