Un sótano o garaje bajo rasante se enfrenta a un tipo de humedad que las impermeabilizaciones de terraza o cubierta no encuentran: la presión hidrostática del agua freática del terreno empujando contra el muro o la solera.
Por qué no vale cualquier sistema
Un sistema pensado para agua de lluvia superficial (sin presión sostenida) puede no aguantar la presión constante del agua freática, sobre todo en zonas con nivel freático alto o en épocas de lluvia intensa prolongada. Elegir mal el sistema es la causa más habitual de que un sótano "impermeabilizado" siga entrando agua.
Impermeabilización positiva o negativa
La impermeabilización "positiva" se aplica por la cara exterior del muro, en contacto directo con el terreno, y es la más eficaz porque frena el agua antes de que llegue a atravesar el material. La impermeabilización "negativa" se aplica por el interior, cuando no es viable excavar por fuera (sótanos ya construidos, medianeras), y funciona reteniendo el agua que ya ha atravesado parcialmente el muro, siendo generalmente menos definitiva que la positiva.
Drenaje perimetral: el complemento que falta en muchos presupuestos
Además del tratamiento impermeabilizante del muro, un drenaje perimetral (con lámina drenante y tubo de drenaje conectado a un punto de evacuación) reduce la presión de agua que llega a golpear el muro, mejorando mucho el resultado final del conjunto frente a tratar solo la impermeabilización del muro de forma aislada.
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